La muerte de una persona amada siempre es un momento complicado, pero en la situación actual, a las emociones por la pérdida (tristeza, rabia, impotencia) se añade el aislamiento y el no poder despedirse como se quisiera. El hecho de no poder celebrar el funeral de forma tradicional puede dificultar el inicio y la duración del duelo.
Algunas de las recomendaciones en estos casos son hablar del tema con naturalidad, con familiares o amigos, expresando sus emociones y sentimientos. Buscar la forma más cómoda para expresarse: escribiendo, hablando, videollamadas, pintando, con música, etc.
Aunque no se pueda realizar una ceremonia tradicional, sí que se pueden hacer rituales de despedida desde casa, como escribir una carta a la persona, dedicarle unas palabras, hacerle un homenaje, hacerle un rincón del recuerdo con una foto y flores, encender una vela. Más adelante, se podrá realizar la ceremonia tal y como se quisiera hacer.
Con la familia se puede realizar una reunión o ceremonia virtual, compartiendo recuerdos y momentos vividos. También se puede realizar una actividad simbólica conjunta (como soltar volando globos blancos a la misma hora).
Es muy importante mantener pautas de autocuidado: mantener los horarios, comida (aunque no se tenga hambre), dormir, ducharse, tener la casa aseada, realizar actividades que gusten, etc.
En el caso de los niños o adolescentes, es importante que quien comunique la noticia sea una persona cercana y de confianza (padres, hermanos o familiares más cercanos), en un lugar tranquilo y privado.
Es necesario ser claros y sinceros, utilizar la palabra muerte, sin eufemismos que puedan llevar a falsas esperanzas de retorno. Utilizar un lenguaje sencillo y apropiado para la edad, dar la posibilidad de expresarse, hablar de la persona muerta, resolverle las dudas y las preguntas. Explicarle que no se puede realizar una despedida tradicional pero que se puede preparar una ceremonia en casa, y que le puede hacer un dibujo o un escrito.
A veces los niños tienen un sentimiento de culpa ante la muerte de un ser querido, es necesario dejar muy claro que no es culpa suya. Es esencial estar a su lado pero también deben dejarse momentos para estar solos si lo necesitan.
Cada persona vive a su manera el luto, hay personas que lloran mucho y otras que nada, hay quien necesita hablar todo el rato y otras que prefieren hacerlo en momentos puntuales. Es importante no juzgar la manera de sentir y expresar de los demás, y evitar comentarios como: «no llores» o «no te enfades».
Desde el Centro de Psicología estamos a su lado en estos momentos.
Mònica Armadans Mas.
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Fuente: “Recomendaciones para afrontar la muerte de una persona querida durante el confinamiento por la epidemia del Covid-19” – Colegio Oficial de psicólogos de Catalunya – marzo 2020